Si creías que para desarrollar la creatividad de tus hijas e hijos lo que debías hacer era darles un folio en blanco y unas pinturas… hoy verás que la creatividad es mucho más que eso.
El pensamiento creativo bien desarrollado en la infancia permitirá que esa persona, en su vida adulta, juegue con una enorme ventaja a nivel personal, social y sobre todo a nivel laboral. ¡Vale la pena!

Las 8 habilidades que, trabajándolas bien en la infancia, dan lugar a un pensamiento creativo excelentemente desarrollado son:
1. Resolución de problemas
Juega con tu hija o hijo a resolver cuestiones muy variadas. No se trata solo de que sepa resolver problemas matemáticos, sino de que piense en cuestiones cotidianas. Por ejemplo, puedes preguntarle cómo se le ocurre que podría limpiar las persianas por fuera un hombre que vive en un décimo piso.

2. Introspección
Cuanto más dinámico es un niñ@ menos oportunidades de introspección suele disfrutar en su vida diaria. Asegúrate de que dedica algo de tiempo, con frecuencia, a pensar acerca de sí mism@. Plantéale juegos de autoconocimiento y autoconsciencia. Por ejemplo, puedes aprovechar uno de sus enfados para pedirle que te expliqué cómo se siente, qué es lo que piensa que le hace sentirse así, cómo cree que se sentirá si alguien lo ayuda.

3. Sentido de la perspectiva.
Esto es un poco más complejo de trabajar de modo espontáneo. Es probable que debas provocar las situaciones para poner en práctica esta habilidad. Busca en internet, por ejemplo, dilemas morales. Suelen hacer que los niños y niñas se posicionen en función de sus creencias y luego se replanteen su posición añadiendo pequeños detalles a las historias.

4. Empatía
Tendrás muchísimas oportunidades de trabajar este aspecto con tu hijo o hija. Por ejemplo, cuando veáis a alguien triste o enfadado por la calle, puedes preguntarle cómo cree que se siente y qué cree que puede haber pasado para que se sienta así. ¡Es más! Cuando le leas un cuento, puedes preguntarle por qué cree que cada personaje actúa como actúa… ¡incluso los malos!

5. Resiliencia
Es la capacidad de los seres vivos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas, es decir, volver a sentirse bien después de una experiencia desagradable. Obviamente, no se trata de que provoques experiencias desagradables para darle la oportunidad de recomponerse. Pero sería bueno que aprovecharas todas las que, de forma natural, ocurran para enseñarle a superarlas y mostrarle que el paso de un estado emocional a otro es una decisión que sólo él o ella puede tomar.

6. Comunicación eficiente
¿Sabes cuál es el único modo de que tu hijo o hija trabaje esta habilidad? Comunicándose. Todo lo que pueda y en todos los formatos que se os ocurra. Ten conversaciones con él todas las noches, pídele que dibuje a sus amig@s y que te explique el dibujo, proponle que os inventéis juntos una canción para dar las gracias a la abuela por su pastel… y muy importante: no olvides que la comunicación no sólo es expresión, sino también escucha e interpretación. Para esto, no hay nada como hacerle preguntas, preguntas y más preguntas acerca de lo que otras personas dicen, hacen, dibujan, cantan…

7. Trabajo en equipo
Jugaz juntos, negociad previamente las normas del juego, acordad qué ocurrirá si alguien se salta alguna norma. Por otro lado, podéis hacer una tarta y decidir quién hará qué, o repartir tareas cotidianas de casa, como por ejemplo, la compra en los muebles de la cocina, recoger el lavavajillas…

8. Toma de riesgos sana
Debe saber que, a veces, en las decisiones no hay una opción evidentemente correcta. A veces hay que arriesgarse a tomar una decisión no sabiendo muy bien cuál será el resultado, es decir, arriesgándonos a que ese resultado no sea el que deseamos. Muéstrale ejemplos de esto y, cuando sea posible, hazle partícipe de la decisión.

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